La fisioterapia en artes escénicas propone estudiar la postura del artista en su práctica para encontrar cuáles pueden ser los movimientos lesivos. Esta prevención ayuda, al mismo tiempo, a aumentar el rendimiento del artista. Por ejemplo: tocar un instrumento, implica una postura forzada, acompañada de movimientos repetitivos. Esa condición, conlleva a menudo sobrecargas, tensiones y lesiones. Que si además, vienen junto a períodos de mucho estrés y fatiga mental, la lesión o la dolencia, sin duda, estará presente.
Con la posturología, se estudia cuáles son los captores que pueden estar creando conflictos a la estabilidad corporal; y, además, se estudia si estos captores están provocando déficits cognitivos por el empeño del cuerpo en buscar esa estabilidad. Para ello, se evalúa que el captor visual, el sistema vestibular, el sistema bucal y el captor podal funcionen correctamente y que el cuerpo integre correctamente sus informaciones.
Finalmente, se complementa con el aporte de libertad al movimiento conciente y voluntario mediante las cadenas fisiológicas: se estudia la persona y el artista, para poder encontrar dónde está el desorden patológico. Así como, el establecimiento de un entrenamiento para mejorar el rendimiento del artista, desarrollar ciertos músculos u otros, para conseguir una buena postura o para aumentar la libertad corporal.
Cantantes y/o bailarines, que no tengan una respiración fisiológica y actores y/o bailarines que no tengan suficientemente trabajada la conciencia corporal para expresarse, también forman parte de este sujeto de estudio y tratamiento.