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Actor Studio, realismo en la interpretación: riesgos y consecuencias

¡Buenas!

Hoy vengo a hablaros de interpretación: ya sea en cine como en teatro….

Ayer estuve viendo la adaptación que Sergio Baos y El Somni Produccions nos presentaron en el Arxiu de Mallorca «Un tramvia anomenat desig» de Tennesse Williams.

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Por cierto, espectáculo muy recomendable. Gran trabajo actoral y muy bien adaptado. Aún lo podéis ver el fin de semana próximo

 

Como muy bien sabéis, esta obra maestra de Williams, fue estrenada por Elia Kazan en 1947 con Marlon Brando (que posteriormente, y siendo ya más conocido, haría la película que todo el mundo conoce) y Jessica Tandy. En ese año también, Kazan fundó con Cheryl Crawford y Robert Lewis, el Actor’s Studio: la asociación de actores, ya legendaria, conocida por su trabajo basado en el «Método», enfoque desarrollado originalmente un par de décadas antes por Stanislavski y su «Método de las acciones físicas» o «Sistema Stanislavski». Éste consiste en hacer que el actor experimente durante la ejecución del papel emociones semejantes, parecidas a las que siente el personaje interpretado.

 

Una escena de la película "Un tranvía llamado deseo" con Brando y Leigh

Una escena de la película «Un tranvía llamado deseo» con Brando y Leigh

 

Esto evidentemente, comporta un riesgo grande a nivel físico, como psíquico y emocional. Adoptar un personaje con sus vivencias, sus sentimientos y sus emociones, implica un abandono de ese personaje (con sus vivencias, sentimientos y emociones) para poder empezar el trabajo de un nuevo personaje posteriormente. El Sistema Stanislavski consigue maravillosos resultados, pero afecta en cierto modo a sus actores, puesto que es difícil sacarse al completo los personajes incorporados para trabajar nuevos. Una emoción, un personaje conllevan una postura concreta; por eso, hay que trabajar en la relajación de esa postura, para poder trabajar un nuevo personaje. Hay perfiles posturales tópicos (morfotipos) según los estados anímicos y el carácter de las personas; y cuando éstos se desarrollan para crear un personaje, luego es necesario estirar las cadenas musculares que fijan una postura para poder crear la siguiente. Así mismo, es interesante observar que entrenar desarrollando ciertas cadenas musculares, nos puede ayudar a conseguir el efecto que queremos conseguir con el lenguaje no verbal.

 

Viendo una persona con un morfotipo como este, podemos pensar en un tipo de personalidad. ¿Cuál?

Viendo una persona con un morfotipo como este, podemos pensar en un tipo de personalidad. ¿Cuál?

 

De la misma manera, que no se podría entender que en la ópera La Bohème de Puccini, Mimí y Musetta tuvieran el mismo porte y se comportaran de la misma manera (la primera moribunda con tuberculosis y la segunda, dicharachera y juguetona).

Ahí vemos una y otra. ¿Adivináis cuál es cuál?

Ahí vemos una y otra. ¿Adivináis cuál es cuál?

 

Para trabajar el personaje, el «Método» recurre a ejercicios que estimulan la imaginación, la capacidad de improvisación, la relajación muscular, la respuesta inmediata a una situación imprevista y la reproducción de emociones experimentadas en el pasado,, de modo que al adoptar el personaje, el actor sea capaz de reaccionar como el mismo. Además, esta técnica de estudio del personaje se caracteriza por la claridad en la emisión verbal y sobre todo en la memoria de los cinco sentidos del ser humano.

 

 

Como bien sabéis, esta técnica no es única y quizás no sea la mejor. Lo que sí fue, una revolución en la interpretación de la segunda mitad del siglo XX. Otro día, hablaremos de otro método.

¡Salud y pon un fisio, también, en tu escena!

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