Fisio Taddeo: Fisioterapia en Artes Escénicas · Posturología

Ejercicios para músicos

¡Buenas!

Recientemente, estuve en la Cité de la Musique en París. En este edificio en el Parque de la Vilette, se encuentra el Museo de los Instrumentos. En este museo, además de encontrar gran cantidad de instrumentos, vemos como en el siglo XIX ya se daba importancia al trabajo de la musculatura de la mano para mejorar la práctica instrumental. Para ello usaban distintos aparatos.

Por desgracia, con poco acierto. Con el Epigona, que pretende mejorar la autonomía del 4º dedo (anatómicamente unido al 3º), y que llevó de cabeza a Robert Schumann: primer caso de distonía focal en la historia (conocida) de la música. Hay varias teorías sobre la enfermedad de Schumann: se dice también que se sometió a cirugía para cortar la banda que une el 4º dedo al 3º para mejorar su movimiento. Resultado: tuvo que dejar de tocar (no así de componer).

Dactylion

Epigona

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Sin embargo, hoy en día, pocos son los ejercicios que los músicos conocen para reforzar la mano fuera del instrumento, para ser más eficaces con el instrumento. Veamos antes un pequeño apunte anatómico para ver el sentido de los ejercicios que vamos a proponer:

Gran parte de los movimientos de la mano los hacen los músculos del antebrazo. La mayoría de ellos salen desde los epicóndilos (epicóndilo lateral los músculos extensores y epicóndilo medial los músculos flexores). Es cuestión de física, entender que cuanto más grande es el brazo de palanca más fuerza se puede hacer. Así pues, esos músculos que salen a la altura del codo, atraviesan varias articulaciones y la fuerza que pueden hacer es grande. No por eso, interesa reforzarlos para tocar: estaréis de acuerdo conmigo que hace falta fineza y precisión para tocar un instrumento. Un aumento de tono en estos músculos, puede conllevar epicondilalgias (popularmente, conocidas como codo de tenista y codo de golfista) que no es más que dolor en el punto dónde se insertan esos músculos. Otra consecuencia del excesivo desarrollo de estos músculos son los síndromes de túnel carpiano.  Aunque no hay que descartar la posibilidad del atrapamiento del nervio mediano en puntos superiores del brazo, es lógico que con la gran actividad que desarrollan los dedos para tocar un instrumento (y con la poca conciencia que aún hay sobre la higiene postural y la eficacia del movimiento en este mundillo) haya cierto riesgo de tener unos tendones con mayor volumen que comprimen el nervio mediano contra el retináculo flexor o ligamento transverso del carpo. 

Así que recomendamos no hacer este tipo de ejercicio con el objetivo de mejorar la práctica instrumental, pues lo que conseguiremos con ello, es reforzar esa musculatura flexora del antebrazo, con los riesgos que acabamos de ver.

 

Dicho esto… ¿cómo trabajar los músculos de la mano para mejorar la práctica instrumental? En la mano hay tres grupos de músculos:

  • En primer lugar, vamos a mencionar los de la eminencia tenar, o los músculos cortos propios del pulgar (abductor, flexor y oponente). A menudo, vemos una importante masa en esta zona, sobretodo en la mano del arco en instrumentos de cuerda frotada, pero también en la mano que se apoya en el mástil (también en guitarra) si no se tiene una buena conciencia del movimiento del miembro superior (pulgar que pivota y se desplaza poco).
  • En segundo lugar, vamos a mencionar los de la eminencia hipotenar, o los músculos cortos propios del meñique (abductor, flexor y oponente). Estos músculos nos van a permitir mantener la bóveda que forma la mano (visible con los nudillos) y que nos va a equilibrar la mano. Este problema también se aprecia fácilmente en las manos de instrumentistas de cuerda (en la mano derecha de violinistas y violistas; ambas manos en violonchelistas, contrabajistas, arpistas y pianistas; y en la mano izquierda en guitarristas), así como de percusión, viento madera (por ejemplo, en la mano izquierda del flautista) o en los grandes instrumentos de viento metal (tal vez por un exceso de tensión y abuso de la musculatura del antebrazo).
  • En tercer lugar, para el resto de dedos, encontramos los interóseos dorsales y palmares y también los lumbricales. Globalmente, estos músculos hacen flexión del dedo sobre la mano (técnicamente, de la articulación metacarpofalángica sin actuar sobre el resto de articulaciones del dedo) y manteniendo el dedo extendido. Además, los interóseos dorsales hacen abducción (separan) de los dedos y los interóseos palmares hacen aducción (juntan) los dedos. A continuación, os adjunto un vídeo de nuestra compañera (y profesora) Ana Velázquez, del Centro de Prevención en Artes Escénicas, que nos muestra varios ejercicios para abandonar la tensión del antebrazo y empezar a activar esta musculatura de la mano. Es importante que os fijéis no sólo en el movimiento, sino también en la posición de la mano, de la muñeca y de los dedos…

 

Llevando estos ejercicios a un nivel más adelantado, una vez se es capaz de hacer los ejercicios anteriores sin problema, se pueden complicar más interrelacionando músculos y movimientos. Finalmente, tendríamos este trabajo propuesto a continuación en el que aplicamos una resistencia o trabajamos la propiocepción de la mano.

Trabajo específico de los interóseos dorsales

Trabajo específico de los interóseos palmares

 

 

 

 

 

 

 

Esto es todo por hoy, espero que hayáis sacado algo más de información sobre cómo trabajar las manos fuera del instrumento para facilitar la tarea de tocar sin dolor y con mayor eficacia.

¡Salud y música!

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