Fisio Taddeo: Fisioterapia en Artes Escénicas · Posturología

Acidez y reflujo

¡Buenas!

Hoy vengo a hablaros de la acidez y el reflujo esofágico. Veamos, primero:

¿Qué es la “acidez”?

Fisiológicamente, cuando comemos, después de masticar los alimentos y tragarlos, pasan al esófago transformándose en el bol alimenticio. Los músculos esofágicos controlados por el sistema nervioso autónomo se contraen y se relajan para ayudar a este bol alimenticio a llegar al estómago. Una vez pasado el esfínter esofágico inferior (EEI) el bol alimenticio llega al estómago para continuar la digestión. Si el EEI no cierra bien, el contenido del estómago (el bol alimenticio, ya mezclado con ácidos secretados para la digestión dentro del estómago) puede volver al esófago, produciendo el reflujo gastroesofágico. No hay que relacionar acidez estomacal con hernia de hiato, aunque en algunos casos, van unidas.

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¿Cuáles son los síntomas?

Se describe con una sensación de ardor justo por debajo del esternón y por detrás de este hueso, y puede llegar hasta la garganta en caso que el reflujo esofágico sea más importante, debido a la presión abdominal.

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¿Cuáles son los factores que favorecen la acidez?

Es normal tener acidez esporádicamente, y que tengamos un episodio no significa que debamos alarmarnos por tener acidez. Si se tienen dos episodios semanales, ya se empieza a tener en cuenta una acidez establecida. Así mismo, hay que tener en cuenta que, después de comidas abundantes es normal tener acidez… así que cuidadín estas fiestas si ya sois propensos a tener acidez. Veamos estos factores o alimentos que favorecen la acidez y el reflujo gastroesofágico:

  • El sobrepeso
  • El tabaco
  • Las bebidas gaseosas y las bebidas alcohólicas
  • El chocolate
  • El café
  • Los cítricos y el tomate

Así pues, analizando esta lista, ¿hay que ser cauto y evitar todo esto en estas fechas? Mi respuesta, personal e intransferible, es no; pero que sepáis que es normal si tenéis ardor estos días.

 

La acidez gastroesofágica, a parte de ser molesta, no hay que tomarla a la ligera. Como he dicho antes, no los casos puntuales; pero sí los casos frecuentes de ardores y reflujo. El estómago está recubierto internamente de una capa mucosa que protege las paredes de la cavidad por el ámbito ácido… pero el esófago, no. Por eso, hay que cuidar la acidez gástrica para no desarrollar casos de esofagitis, úlceras y cáncer de esófago. Y también problemas de laringitis, faringitis, irritación de las cuerdas vocales, disfonías, erosión y caídas dentales.

 

¿Qué se puede hacer para evitar o prevenir el reflujo gastroesofágico?

La pregunta va enfocada, en el caso que, el EEI ya tenga un déficit de contracción y no consiga retener el contenido estomacal en la cavidad:

  • Reducir la cantidad de las comidas
  • Comer 3 o 4 horas antes de acostarse
  • Incorporar el cabezal de la cama (unos 20cm), de modo que la cabeza quede más arriba que el estómago y así, ponerle el trabajo más difícil. No se aconseja hacerlo con almohadas, pues es muy fácil que se descoloquen.
  • De la misma forma, hay quien aconseja no dormir sobre el lado derecho.

 

¿Cuáles serán las repercusiones en el cuerpo?

El hecho de tener reflujo, nos fijará el esternón hacia dentro e incluso puede ser doloroso a la palpación y movilización. De hecho, muchos adultos que tienen el esternón retraído, suelen referir haber tenido mucho reflujo de niños.

Con un esternón fijado, la movilidad costal disminuirá, con lo cual, los pulmones no podrán hincharse tanto. Además, va a crear una tensión en la cadena de flexión y en las cadenas de cierre; lo cual nos puede llevar a ciertas patologías por compensación: anteriorización de la cabeza, extensión cervical alta, anteriorización y rotación de los hombros, etc.

Un esternón fijado, provocará que el pectoral anteriorice y rote internamente los hombros; conllevando a una actitud de cierre

Un esternón fijado, provocará que el pectoral anteriorice y rote internamente los hombros; conllevando a una actitud de cierre

 

Veamos ahora, por qué os hablo de todo esto; aunque imagino que ya os habréis hecho alguna idea.

Tener reflujo, para un cantante, implica tener muchísimo cuidado en que no llegue a subir hasta la garganta para no dañar sus cuerdas vocales. Hay que tener en cuenta, que por la presión abdominal ejercida a la hora de cantar (en canto lírico, sobretodo), ya hay un riesgo de padecer reflujo. Por eso, es importante tomar las medidas preventivas que hemos visto anteriormente, en cuanto a nutricionales (aunque para eso, mejor un nutricionista) como en hábitos cotidianos.

En instrumentistas de viento (y también en cantantes), el hecho de tener reflujo, les disminuye la capacidad respiratoria; ya que como hemos visto, al fijarse el esternón, la movidad de la parrilla costal queda reducida. Si bien, ya hemos hablado de la importancia de la respiración llamada abdominal, los pulmones necesitan libertad para hincharse en todos los sentidos.

Por último, veremos qué pasa en el caso de los bailarines. Veremos en un principio los bailarines clásicos, porque la misma técnica implica que se cierren  las costillas inferiores para disminuir al máximo la cintura. De modo que, si toda la respiración es costal superior y, por el reflujo, la movilidad de la parrilla costal está alterada; evidentemente, causará problemas para bailar.

La bailarina estrella de la ópera de San Francisco, Mathilde Froustey

La bailarina estrella de la ópera de San Francisco, Mathilde Froustey

 

En bailarines no clásicos, por el simple hecho de que en esfuerzos anaeróbicos se tiende a respirar superficialmente, utilizando la llamada respiración costal superior, implica que el reflujo dificulte también la práctica normal de la danza, por falta de ventilación.

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¡Salud y música!

¡¡Y cuidado con los turrones!!

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