Fisio Taddeo: Fisioterapia en Artes Escénicas · Posturología

La mano del pianista

Buenas.

Aprovechando que estamos representando una ópera esta semana con el coro en el que canto (os he dicho ya que cantamos la Bohème???) que se hace sin orquesta, pero con piano. Son casi dos horas (con un entreacto) en el que el piano es el único referente para acompañar a los cantantes.

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Xisco Blanco es el encargado de tocar el piano en la Bohème de Euroclassics

 

Así pues, hoy veremos peculiaridades de la mano de pianista. Vamos a dejar de lado el brazo, puesto que ya hemos hablado de la postura en general del músico sentado y de la importancia del porte de los brazos a la hora de tocar un instrumento, nos vamos a centrar en las manos…

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Glenn Gould, no como ejemplo de postura. Sus excentricidades, o su genialidad, lo llevaron a tocar con la silla destartalada con la que empezó

 

Hay que tener en cuenta que los compositores que interpretan hoy nuestros pianistas, componían melodías aptas para sus manos. Así pues, imaginar que una persona con unas manos pequeñas podrá tocar las mismas piezas que una persona con unas manos grandes, sin riesgos de sufrir lesiones es absurdo. Y esto, se produce en el sentido contrario, según las piezas que tengamos en cuenta.

 

Vayamos a lo que nos interesa: la posición neutra de la muñeca es en una ligera extensión y desviación cubital. Esto permite a la mano descansar encima del teclado con una doble concavidad: longitudinal y transversal (como si fuera a coger una pelota de tenis). Respetar al máximo esta posición (acompañada de una buena posición de hombros y su movimiento) va a retardar la sobrecarga en los músculos del antebrazo.

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Para conseguir poner las manos encima del teclado, y reduciendo lo máximo posible la rotación a nivel del brazo, puesto que es el gesto más lesivo a corto y a largo plazo, debemos hacer una pronación para encarar los dedos a las teclas. Esta pronación de la mano no interesa acentuarla a la hora de tocar, y éste es un gesto que vemos a menudo como un recurso a la hora de tocar fragmentos rápidos. Esta hiperpronación de la mano nos acarrea fácilmente dolores a nivel del dedo, de la mano, de la muñeca e incluso del antebrazo. Para evitar esto, de nuevo, tenemos que trabajar la conciencia corporal y la disociación de los distintos segmentos, para formar un movimiento conjunto.

En este caso, si nos fijamos sólo en este punto que tratamos, veremos que mantiene todo el tiempo la mano paralela al teclado, sin inclinarla con una hiperpronación

 

¿Cómo trabajar esta conciencia corporal?

Empezaríamos trabajando el paso del pulgar por debajo de la mano e insistiríamos en que trabajara sólo la musculatura propia del pulgar: tanto en la abducción como en la aducción del dedo. Esto se haría siempre respetando el doble arco de la mano, sin dejar que caiga la cabeza del quinto metacarpiano (el nudillo del meñique debe ser siempre visible).

 

Seguiríamos trabajando la potencia y rapidez de los dedos con la musculatura propia de la mano. Trabajaríamos el movimiento de los dedos, siempre respetando el arco formado por los nudillos, e implicando al mínimo la contracción del antebrazo. ¡¡¡NO QUEREMOS HIPERTENSIONES!!!

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Moveremos los dedos sin flexionarlos y desde aquí, podremos separarlos o juntarlos uno por uno. Para darle más dificultad, podríamos usar gomas para separar los dedos o canicas para mantener los dedos juntos.

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Las canicas nos permiten trabajar la co-contracción de interóseos palmares que mantienen la aducción de los óseos y los lumbricales que flexionan la primera falange

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Las gomas nos ayudan a reforzar los músculos interóseos dorsales que abducen los dedos y trabajamos la coordinación con los lumbricales que flexionan la primera falange

 

El hecho de reforzar la musculatura de la mano no es sinónimo de pérdida de agilidad ni velocidad, al contrario de lo que muchos podáis pensar. Manteniendo un entrenamiento coherente, si no se hipertrofia la mano, conseguimos ganar en agilidad y velocidad, con un menor esfuerzo. Es sólo cuestión (como en el control del peso del brazo) de colocar la tensión dónde se debe para sacarle el máximo rendimiento.

 

Eso es todo por hoy. Espero que os sirva de ayuda esta entrada y como siempre, no dudéis en consultar personal cualificado si aparecen molestias, dolores u otros. ¡Tocar con dolor no es bueno!

¡Salud y música!

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