Fisio Taddeo: Fisioterapia en Artes Escénicas · Posturología

¡A toda trompa!

La semana pasada, pude asistir a una MasterClass de trompa, impartida por el Maestro Javier Bonet. Hubo varios alumnos activos, desde graduados superiores a estudiantes de los últimos cursos del grado profesional, y formados en distintos centros musicales.
Los consejos dados por el Maestro fueron muy interesantes y para alguien como yo, que no es músico, aún más. Me permitió ampliar los conocimientos que tenía sobre este instrumento y sobretodo, sobre el trompista, pues nunca traté a ninguno.
Lo primero que me llamó la atención, fue que ninguno de los músicos presentes calentó. Ni a nivel de brazos y manos, ni a nivel de cara y boca, ni a nivel de respiraciones. Directamente, se fueron a emitir en el instrumento y, ahí, ya sí calentaron.

Master Class del Maestro Javier Bonet para la Jove Orquestra Illes Balears

Al ver tocar al Maestro y a los alumnos, fue la postura (y por desgracia, no se habló de ella en las 4 horas). El Maestro tenía una postura tónica, que liberaba la cadena de flexión y que permitía una respiración abdominal y costal inferior, amplia. Mientras que los alumnos tenían una postura sin tono ni presencia, con las cadenas de flexión del tronco sobreprogramadas y una respiración limitada. Tema que el Maestro trató y repitió que les hacía falta dirigir la respiración… Pero cómo enseñarles a dirigir la respiración si la tienen limitada por su postura? Ahí es, dónde un fisio especializado en artes escénicas puede aportar su granito en una MasterClass, para desbloquear esas cadenas y permitir al diafragma y los músculos expiratorios adecuados actuar correctamente.

Abdominales

El segundo punto que se repitió en la MasterClass fue el ataque de la lengua para las notas. El Maestro consiguió lo que pedía de sus alumnos, pero no sin gran esfuerzo. A mi parecer, corrigiendo de nuevo la postura, se hubieran conseguido mejores resultados y más rápidos. La anteriorización de la cabeza con la cual tocaban los alumnos, pone ya en tensión la lengua, además de la articulación temporomandibular. Con lo cual, ésta pierde agilidad y rapidez para colocarse y retirarse de la embocadura en los ataques. Aliviando de nuevo la cadena de flexión y la cavidad visceral de la garganta, se quitarían muchas tensiones que dificultaban a los alumnos para tocar con destreza.

Otro apunte, la diferencia entre Maestro y alumnos, fue la relación instrumento-instrumentista. El Maestro era uno con el instrumento, lo dominaba y lo llevaba dónde quería con gran expresividad y musicalidad. En cambio, en los alumnos, veíamos que el instrumento aún los dominaba. Esto viene dado por la forma de coger el instrumento: no es lo mismo llevarse el instrumento hacia sí mismo que dirigirse al instrumento y encontrarse en situación de abrazo al instrumento. Esto último, favorece otra vez la sobreprogramación de la cadena de flexión del tronco, la hipertonía en los músculos del cuello, del recto abdominal, etc.
Además, una buena prensión del instrumento, permite dejar el brazo libre y la mano libres, para poder mover los dedos con velocidad para cambiar a las distintas trompas del instrumento.

Por último, en la MasterClass, se practicaba un ejercicio a repetición hasta conseguir el resultado deseado, sin plantearse trabajar fuera del instrumento para desarrollar los músculos necesarios y/o comprender la actividad a desempeñar antes de aplicarla al instrumento. Sólo se recurrió, en algunas ocasiones, al canto y se repetían los mismos errores de respiración y tensiones parasitarias.

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